La (Divina) Comedia y nosotros
Reflexiones y aprendizajes a raíz del viaje de Dante
El mayo pasado tuve el privilegio de escuchar a Dario Cecchini, carnicero y docto en la Divina Comedia, interpretar un fragmento del maravilloso texto, en medio de la campiña toscana. Se subió a un banco y se transformó en un instrumento a través del cual las palabras de Alighieri tomaron color, forma y pasión.
Cuando a temprana edad le dijeron a Dario que tenía que olvidar sus planes y tomar el negocio familiar, se le cayó el mundo encima. Después hizo las paces con los caprichos del destino y decidió asumir su circunstancia. Convirtió entonces a una carnicería local en un templo de la comida, ampliándola a una tienda y a un restaurante referentes en el territorio. Con una mezcla perfecta entre dignidad y humildad, atiende con la misma gracia y pasión en su tienda que recita la Comedia.
Impresionada por su interpretación, cuando tuve ocasión le pregunté si había aprendido la Comedia en la escuela. Sus ojos azules se clavaron en mi con gravedad y dijo: La Divina Commedia non si impara a scuola. La si cerca quando si ha un bisogno esistenziale, perché è una medicina per l'anima. La Divina Comedia no se aprende en la escuela. Uno la busca cuando tiene una necesidad existencial, porque es una medicina para el alma.
Fue la misma semana, en el marco de un tour con el poeta y maestro David Whyte, que pudimos escuchar al experto en la Divina Comedia, Riccardo Bruscagli, profesor emérito de literatura italiana de la universidad de Florencia y co-autor de varios documentales sobre la Divina Comedia.
Su fascinante clase magistral abrió todavía más mi apetito lector y a la vuelta del viaje me puse manos a la obra, con la exquisita edición de Zanichelli, siguiendo la recomendación del profesor.
Sobre La Comedia
Dos aclaraciones básicas sobre la Divina Comedia. La primera es que la Comedia no es una comedia en el sentido moderno de una obra cómica, divertida. En tiempos de Dante, una comedia se diferenciaba de la tragedia en cuanto que la comedia terminaba bien y que su estilo era directo y humilde.
La segunda es que el título de la obra original era Commedia. Fue Boccaccio quien con su estudio y apreciación de la obra de Dante la calificó de divina, para enfatizar su naturaleza sublime e inspiradora. Y esta calificación se agregó al título que ha llegado a nuestros días.
El viaje
Dante, autor y protagonista de la epopeya la inicia así:
Nel mezzo del cammin di nostra vita mi ritrovai per una selva oscura, ché la diritta via era smarrita.
Que Angel Crespo traduce:
A mitad del camino de la vida, me hallé perdido en selva oscura, pues la senda derecha fue perdida.
La mitad de la vida humana se consideraba en tiempos de Dante en torno a los treintaicinco años, tiempo en que el escritor fue exiliado de su ciudad natal Florencia, después de haber ocupado posiciones públicas y culturales de gran relevancia en la ciudad. Desde este espacio de marginalidad inicia a escribir su obra magistral, cuya profunda belleza convertiría al dialecto florentino en la lengua oficial de Italia.
El viaje de Dante transcurre en tres etapas distintas. El Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. El Infierno es el lugar de los pecadores no arrepentidos. El Purgatorio el de los pecadores arrepentidos y el Paraíso el espacio de aproximación y contacto con lo divino.
Infierno
Dante es un pecador arrepentido, entonces ¿Por qué visita el Infierno y no va directo al Purgatorio? Acercarse a las faltas de otros, es una forma de darse cuenta que uno podría caer en sus mismos errores. En su viaje a través del Infierno, Dante experimenta piedad y compasión. Ve la humanidad de las personas que pecaron y se da cuenta de cómo él podía haber caído en sus mismos errores y el hecho que todavía no está exento de hacerlo.
Cuando nos encontramos con la falta ajena, tenemos dos formas básicas de relacionarnos. Una es pensar que los que cometieron las faltas, son seres completamente ajenos a nuestra naturaleza. La otra y la que elije Dante es tener una actitud humilde, diciéndonos internamente: "podría ser yo" o "nos puede pasar en cualquier momento si no estamos atentos".
Mientras que la primera actitud nos separa del otro y refuerza una falsa autoimagen de superioridad, también nos debilita frente a las faltas en cuestión. Si pensamos, por ejemplo, que ser infieles a nuestra pareja es algo que no nos va a ocurrir, cuando se den las circunstancias para que esto ocurra estaremos más desprevenidos que de haberlo considerado como una posibilidad. Además, cualquier cualidad que rechazamos en nosotros deviene una fuente de sombra psicológica, es decir rasgos de personalidad reprimidos con el potencial de arrebatar el control de nuestras vidas al primer descuido, con pésimas consecuencias.
Comprender
Comprender los mecanismos psicológicos del mal es la mejor vacuna para no caer en él. Comprender es lo que movió a Solzhenitzyn a escribir su Gulag Archipélago en el que relata su participación en el partido comunista soviético hasta que fue detenido y mandado a un campo de trabajo del que relata todos sus horrores. En sus tratados filosóficos, Arendt y Levy buscan entender los mecanismos psicológicos y sociales que hicieron posible el Holocausto. En L'Omnibus de la mort, Orensanz busca entender el modus operandi y motivaciones de una de las unidades más mortíferas del anarquismo español.
En la misma línea, al final de la edad media, Dante, desde el verso busca entender aquello que les hizo pecar a sus protagonistas, principalmente a nivel individual. Lo hace desde una curiosidad carente de juicio y empatizando por su dolor. El acercamiento que hace Dante al pecado o error ajeno es tan delicado, preciso y evocador que convierte al viaje del lector en algo sublime a la vez que instructivo.
El dolor como algo físico a raíz de faltas éticas articulado por Dante resulta genial. Aunque pudiera parecer que los pecados morales generasen solamente sufrimiento psicológico, en la práctica, los errores morales tienen trascendencia física en, me atrevería a decir, todos los casos. Por esta razón, la punición en vida de los infiernos de Dante es tan acertada, y mucho menos alegórica de lo que podría parecer a una mirada superficial.
Conocerse a uno mismo y tratarse con compasión
Conocer a la humanidad y sus faltas es conocerse a uno mismo pues todos estamos hechos de la misma pasta. Hacerlo puede ser una suerte de vacuna para evitar que caigamos en el mismo error. Acercarse a las personas que se han equivocado con humildad y sentir compasión por su sufrimiento como hace Dante, nos facilita ser compasivos con nosotros mismos, algo fundamental para volver a levantarnos después de una pequeña o gran caída.
Invitación a reflexionar
La invitación que te planteo a raíz del viaje de Dante - su lectura está más que recomendada ;) - consiste en fijarte en alguna situación de tu entorno que vivan amigos, familiares o compañeros de trabajo, detectar la pasión o falta caracterial que los ha movido a errar, intentar entenderlos en profundidad y sentir su dolor físico y psicológico. Darte cuenta en cómo si tú tuvieras esta inclinación, la siguieras o te encontraras en las circunstancias de esta persona, podrías también repetir su error y encontrarte en una situación parecida.
Para guiarte en este ejercicio te dejo con una infografía del infierno dantesco.


