El robo en el Louvre y el poder de los símbolos
Coaching de símbolos
El sonado robo en el museo del Louvre del pasado domingo ha sido interpretado como un símbolo de la crisis a muchos niveles que atraviesa Francia. Un símbolo es algo que une, es decir que concentra un significado sobre el que se puede actuar. Sin ser exactamente un antónimo, lo más contrario a un símbolo sería un diávolo, un diablo lo que separa las cosas, las personas, la comprensión de algo.
Una práctica habitual en mi consulta de coaching es el proceso de símbolos. Una sesión de alrededor de dos horas en la que la persona explora su situación vital, problema o encrucijada mediante símbolos, de forma presencial o virtual.
Durante la sesión de símbolos, según la metodología de The Ashland Institute, la persona representa su situación en un trozo de tela, mediante objetos que le representan a él o ella, y tres o cuatro dimensiones clave. El paso de sacar del interior lo que uno lleva y representarlo de forma esquemática es en sí mismo profundamente transformador. Al hacerlo uno puede tomar una perspectiva que sería del todo imposible de mantenerlo en su foro interno. Pero el proceso no acaba allí. Empieza entonces la primera de las dos rondas de preguntas que ayudan a la persona a considerar su situación bajo una nueva luz.
Normalmente estamos acostumbrados a contar con una perspectiva de las cosas, como mucho dos. Se trata de los patrones interpretativos a los que estamos habituados. El proceso de símbolos amplía nuestra mirada invitándonos a tomar perspectivas que nos son ajenas y que sin embargo, son imprescindibles para poder ver a la situación en todo su integridad.
Al ampliar la consciencia a través de las distintas preguntas, el problema o situación se transforma. A veces, con tan solo cambiar la perspectiva interna de la situación, las cosas empiezan a cambiar en “el exterior”. Al final de un proceso de símbolos uno cuenta con mayor y con ella nuevos caminos de acción que se convierten en posibles.
¿Te animas a probarlo?

